Las vecindades, un modelo de vida comunal

Vecindades

Miguel Mariscal

Cuarteaduras, paredes humedecidas, escaleras a punto de caer, techos derruidos, goteras, piezas caídas, drenaje y sanitarios en mal estado, ese era el panorama de por lo menos 42 vecindades del barrio de Analco* entre 1901 y 1902.

Podemos decir que dichas características se quedaron en el imaginario social como un estigma de las vecindades dentro de las ciudades. Pero antes hay que decir que, hablar sobre el tema de los barrios y las vecindades es indudable hablar del concepto de Ciudad.

La ciudad

Si tomamos en cuenta que una ciudad es una comunidad de asentamiento sedentario de mayor tamaño que el resto de otros asentamientos como los son pueblos o rancherías, y lo que une a la gente en este conglomerado son intereses comunes como la interacción del trabajo, la salud, el comercio, la industria, los servicios, la protección, etcétera; entonces estamos hablando también que las ciudades abonan las condiciones propicias para la existencia de los barrios y dentro de estos, las vecindades, ya que son una analogía pero en menor escala de la ciudad. De igual manera que la ciudad es un cobijo para sus pobladores, los barrios, así como las vecindades son de alguna manera el refugio y cobijo de sus moradores, los rigen los mismos principios de colectividad.

A medida que los centros de población fueron creciendo, como producto del aumento en la interacción económica, de la misma manera se fueron creando también como una necesidad el incremento en la vivienda y con ellos los servicios. En lo económico, las principales ciudades se fueron destacando como centros de atracción, trayendo con ello un aumento en la migración. Pero a su vez, generando una diferenciación en la posición social, separando radicalmente a la clase trabajadora de los capitalistas.

La evolución de las ciudades ha traído consigo ventajas y desventajas. Es favorable por ejemplo los centros de trabajo, los centros de servicios de salud y esparcimiento, la construcción de más vivienda y otros más. Pero es desfavorable porque se fue creando en los centros urbanos cierta sobrepoblación que ha ido degradando las oportunidades al ciudadano.

El hacinamiento, la vivienda mínima y una máxima utilización del espacio, son factores que denigran la calidad de vida del ciudadano común, delimitando el aspecto económico y social de los moradores. Se va formando la diferenciación de clases sociales, segregando a un sector de la población del resto de los moradores pudientes.

Los barrios

Por otro lado, es importante mencionar dónde se encuentra inmersa la vecindad. Principalmente éstas se encuentran en los barrios, en áreas populares. Un barrio, así como una colonia, son subdivisiones territoriales y administrativas que constituyen la estructura fundamental de una ciudad.

El barrio básicamente es eso, pero además si lo podemos identificar de alguna manera ‘romántica’ o sociológica, el barrio conlleva un sentido de identidad, o de pertenencia entre sus habitantes. Por ejemplo, un barrio obrero que se formó en los alrededores de una fábrica o algún campo deportivo, o en cierta zona, lleva en sí misma una cierta identificación, un cierto grado de posesión. Incluso ese grado de pertenencia fomenta de alguna manera una especie de antagonismo con otro barrio de las mismas o semejantes características. Por lo general los barrios vecinos son los que tienen enfrentamientos exacerbando una rivalidad.

Ahora bien, desde el punto de vista cultural, el barrio es visto como un espacio de tradiciones con prácticas casi casi inamovibles, prácticas que incluso sobrepasan a la modernidad y la globalización, motivo por el cual muchos de sus habitantes se sienten orgullosos de pertenecer a una u otra ‘barriada’, que con el tiempo y la organización muchos cuentan con centros específicamente culturales.

Muchas veces estas actividades por lo general, por tener características meramente populares, son el centro, si no de menosprecio, sí de dura crítica por parte de sectores pudientes de la ciudad. Aunque mucha gente de esta clase pudiente con regularidad frecuenta actividades que nacen en el barrio como son sus mercados, tianguis o ferias populares, donde casi siempre se desarrollan en plazas públicas, calles o plazoletas.

Las vecindades

Pues es en todo este contexto geográfico y cultural donde perviven estas viviendas llamadas “vecindades”. ¿Qué es una vecindad?, son varias las características de estas viviendas, pero podemos decir que las vecindades son un modelo único de vivienda colectiva formada por varias construcciones o habitaciones (llamadas por lo general cuartos) en una única unidad habitacional; es decir, una sola construcción por lo general grande donde se distribuyen estas habitaciones, dando el frente por lo regular a un patio. Comúnmente estas construcciones son de una sola planta, aunque a veces son de dos o más. Se dice que son viviendas comunitarias porque comparten entre sus habitantes varios servicios como son baños, lavaderos y patios.

Por lo general existe un patio mayor y a veces otros patios menores que sirven incluso de clasificación social entre los mismos habitantes, la muy famosa frase “quinto patio” hace alusión a la gente de menor recurso. Por lo general sus habitantes son de escasos recursos. Este es un modelo que data desde la época colonial. Sin embargo, hoy en día por los cambios en materia de vivienda tienden a la desaparición, dejando atrás toda esa carga histórica y simbólica que representó.

Otra definición puntual por algunos investigadores es: “Las vecindades son viviendas colectivas que se construyeron como resultado de la segregación social, a partir de la delimitación urbana entre la ciudad central de los españoles y los barrios indígenas de los alrededores. Estas son consideradas indeseables por su condición precaria y porque cuentan con espacios habitacionales sencillos consistentes en una o dos habitaciones por familia. A pesar del deterioro físico, son inmuebles que responden a las necesidades actuales de algunos grupos sociales, que conservan la densidad habitacional de la zona y mantienen la vitalidad e identidad de la ciudad histórica a través de las prácticas sociales de sus habitantes”.

En Guadalajara

Los orígenes de las vecindades en nuestra ciudad podrían remontarse a las estancias que fray Antonio Alcalde construyó, las llamadas “cuadritas” a finales del siglo XVIII para albergar a los parientes que venían a visitar a los enfermos recluidos en el hospital civil, en los alrededores del santuario de Guadalupe”.

La historiadora Valle Barbosa nos dice: “Él las dejó con la finalidad de recibir a la gente que venía a tratarse al hospital civil, para que tuvieran en dónde albergarse mientras sus enfermos eran atendidos. Por las características físicas que tienen, puede decirse que tal vez fueron el antecedente de las vecindades más tarde construidas en nuestra ciudad”.

Con el crecimiento de la ciudad se fueron creando los barrios populares, por lo general hacia el oriente de la ciudad, cruzando el río de San Juan de Dios, como quien dice “de la Calzada para allá”, frase muy tapatía que denota la clara segregación social y económica de la ciudad. Por lo general todos los barrios tenían características en común: gente de escasos recursos y un nivel básico cultural y de educación. Dichos barrios fueron segregados por la clase pudiente, ya que por el mismo crecimiento de la ciudad migraron a otras zonas para darse un mejor estilo de vida, dejando el centro de la ciudad para sus negocios y actividades.

Según Obras Públicas, para 2009 existían alrededor de 800 vecindades, por supuesto que dicha cifra cada vez es menor, por otro tipo de vivienda ofertada y demandada. Las características de dichas vecindades, según la misma dependencia, son: poco o nada de mantenimiento por parte de los dueños, un alto porcentaje de hacinamiento que conlleva a otros problemas de salud tanto física como psicológica, violencia doméstica, refugio de malvivientes e incluso en muchas de ellas se practica la prostitución.

Históricamente tres fueron los barrios de mayor arraigo: Mexicaltzingo, Mezquitán y Analco, que fueron los tres pueblos donde habitaban la mano de obra indígena. Estos barrios crecieron debido a los inmigrantes que llegaban por la entrada de oriente provenientes de México.   Principalmente tanto el sector Libertad como el sector Juárez son los principales sectores donde se acumulan estas viviendas. Muchas con nombres muy peculiares: Las palmas, El piojo, El alacrán, El retiro, El sol, etcétera.

La vecindad en el imaginario del mexicano

Aun con todas las características descritas anteriormente, no todo es mal sabor de boca. Si bien es cierto que la vecindad y sus precariedades económicas se ha creado por un lado un estigma social; por otro lado, se ha creado una mística en torno a ellas, dice Alicia Arredondo investigadora del Tec de Monterrey.

“De los romances que allí suceden, de la matriarca de la vecindad cuidando a los niños, de la gente que viene a pedirle consejo y comida. De compartir baños y áreas de lavado, eso es lo que va creando una verdadera comunidad”.

Es sabido cómo los medios de comunicación, principalmente el cine y la industria musical ayudaron a crear una imagen nacional de la vecindad. Los habitantes con características muy peculiares formaban una mutualidad de apoyo y solidaridad capaz de responder ante cualquier desventura fatal o mostrar un amplio regocijo ante los triunfos de sus habitantes. Lo vimos ante una especie del ‘Rey del barrio’ o un ‘Campeón sin corona’ o en canciones de amor ‘Por vivir en quinto patio’. Películas como Nosotros los pobres, Ustedes los ricos, Los olvidados de Buñuel, El callejón de los milagros o Amor de la calle, entre otras.

Así mismo el cine de comedia con El rey del barrio o No me defiendas compadre con Tin Tan, Juntos, pero no revueltos, Lagunilla mi barrio, etc. Series de televisión como Los Beverly de Peralvillo, El chavo del ocho, además de la tira cómica La Familia Burrón Tacuche, que es otro ejemplo de la típica familia de vecindad que integra en su cotidianidad la vida típica de una familia de clase baja que vive en una vecindad de la Ciudad de México D.F, ubicada en el «Callejón del Cuajo número chorrocientos chochenta y chocho».

La nueva vecindad

Si volvemos al principio, al concepto de ciudad nos percatamos cómo la fisionomía de esta se fue transformando. La modernidad ha planteado otras situaciones en la construcción de vivienda y sobre todo las vecindades, que cada vez son menos.

Los Centros Históricos son considerados los puntos más importantes de las ciudades porque conservan la memoria y la identidad de su población; sin embargo, mucha memoria de éstas se va yendo conforme van creciendo las mismas.

Las vecindades que también son memoria han tendido a su disminución en las zonas céntricas, han migrado hacia las orillas, pero bajo un concepto nuevo de vivienda: los fraccionamientos o cotos habitacionales, un cambio de modelo de horizontal a vertical.

A partir de la segunda mitad del siglo pasado, se instituyó en el país un programa de vivienda digna para los trabajadores, para los menos privilegiados o que no tuvieran posibilidades de créditos hipotecarios ante empresas financieras. Se creó Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT).

Programa dirigido hacia los trabajadores asalariados y asegurados, para subsanar el problema de la habitación de los más marginados. Sin embargo, el programa no terminó con las vecindades, pues muchas familias al final no tuvieron acceso a esos pequeños créditos ya que dependían más de una economía informal.

Una vez que las vecindades, casonas, o casas viejas se fueron deteriorando, sea por desinterés de los dueños, por rentas congeladas o por la indiferencia de los gobiernos, estas llevan una tendencia a su total desaparición.

Otra cuestión es cuando las consideran necesarias para su conservación, por cuestiones de plusvalía, las retoman realizando acciones de ‘redensificación’ o la tan mencionada ‘Gentrificación’, lo cual se traduce en especulación inmobiliaria del patrimonio, sin consultar a quienes habitan los barrios tradicionales que son el verdadero patrimonio cultural y humano.

*El barrio de Analco se ubica en una de las principales zonas históricas de Guadalajara, Jalisco. (Historia)