Charla con Macario Madrigal dueño de la librería El Búho Madrigal, quien en este 2026 cumple 50 años de librero.

Miguel Mariscal
Tengo entendido que tu papá fue uno de los primeros libreros de Guadalajara. ¿Cierto?
Sí, bueno, buenas tardes y gracias por el apoyo y gracias por la entrevista y bienvenidos aquí. Es mi librería, pero también es de todos ustedes. Sí, mi padre tenía un negocio de libros usados, llamado la Fuente, igual que el mío, o más bien yo igual que él. Haciendo cuentas, creo que mi padre pudo haber empezado su librería como tal, a finales de los años 30. Yo seguí su ejemplo y el oficio el cual me encantó y después de 50 años aquí estoy. Podemos decir que fuimos pioneros de las librerías en la ciudad.
¿Entonces la primera ocasión que tuviste contacto con los libros fue en tu niñez?
Sí, definitivamente. Mi mamá nos llevaba a visitar a mi padre cuando venía al centro, desde niño entré al negocio de mi padre, para mí fue un mundo maravilloso que descubrí y que me atrapó desde el primer instante que entré a su negocio. Y como el matrimonio, hasta que la muerte nos separe, yo creo andaré por aquí.
¿Cuándo iniciaste ya había competencia?
Competencia, como tal no, lo que pasa es que no había tanto librero establecido, había gente que vendía en el baratillo y en los tianguis, gente no formal, aunque el comercio siempre fue informal, la gente acudía más a los negocios que traíamos una trayectoria de años. De hecho, muchos clientes de mi padre siguieron conmigo durante mucho tiempo.
¿Qué ventajas ves ahora con esto del libro usado con respecto a las librerías formales?
Siempre va a ser algo atractivo el libro usado, porque manejamos libros o títulos que ya no existen o son ediciones agotadas, fuera del comercio. Aunque en mi caso manejo muchos títulos nuevos, porque es lo que andan buscando los jóvenes, libros más selectos. Duré cuarenta y tantos años manejando libro usado y de unos 10 años para acá estoy trabajando libro nuevo.
¿Cómo le llaman o lo conocen al libro que ustedes ofertan, libro usado, antiguo o de segunda mano?
Yo creo que casi todos decimos libro usado, a veces le llaman de ocasión, porque tal vez una sola ocasión se ven o los tienes. Fíjate, podemos tener un título que se imprimió o se editó hace 40 años, pero muchas veces es una sola, un solo libro, entonces vendemos ese libro y nosotros ya tampoco lo vamos a tener en la librería. Pero estás en el negocio y de alguna manera lo tienes que vender. Un ejemplo, acabo de vender una edición muy bonita, la Suma Teológica de Santo Tomás, del año de 1880, imagínate qué maravilla, es la primera y única vez que va a pasar por mis manos esa obra.
¿Qué opinas del libro como objeto y su valor?
Hay gente que busca el libro antiguo por alguna edición especial, así tiene más valor y si está firmado por el autor, todavía más valor. hay gente que sí, lo que busca más bien es el libro como objeto, hay coleccionistas que buscan cierta edición sea por el ejemplar o por el valor económico que pueda llegar a tener.
Aquí en tu librería podemos ver y tocar los libros, pero también está el mercado virtual, es decir, hay un comercio que se hace a través de las redes, es grande y también deja lana, ¿tú qué opinas?
Fíjate que yo la verdad a veces entro al Facebook, aunque para las redes soy muy malo, no domino nada de eso, pero a veces me sale por ahí algo que ando buscando, me llegan ciertas notificaciones, entonces ahí me he dado cuenta de que hay grupos de lectores o gente que compra, vende o intercambia entre ellos mismos, y son grupos grandes. Me llamó la atención un grupo que aglutina 130 y tantos mil seguidores.
¿Entonces estamos hablando de una mayor competencia?
Yo no le llamaría competencia, porque para mí la competencia es la gente que pone su negocio y que está pagando impuestos, renta, luz, teléfono, etcétera. y que a veces en vez de apoyarnos las autoridades nos ponen trabas como para abrir los negocios, ¿me entiendes? Entonces dice, bueno, pues este es otro golpe para los libreros, ya no para el libro en sí, sino para los libreros, porque eso sí es una competencia completamente desleal.
Hablando de tu gusto personal, ¿cuáles son los temas que a ti te interesan, y que te gustan también?
Bueno, a mí lo personal, a través de tantos años, he leído un montón de temas; biografías, novelas, bestseller, etcétera. Ahorita lo que leo más, es ensayo, historia de México, etc. Esos son los temas que leo actualmente,
¿Esas lecturas te han servido también para recomendar libros a tus clientes?
Claro, por supuesto. Imagínate, viene una persona y te dice, oye el libro fulano de tal, y tú, tengo muchos, pero no sé, deja buscarlo, porque te preguntan por el título y si no está, ya ni escuchan la recomendación.
¿Cómo ves ahora el panorama para los libreros?
El libro siempre se va a vender, esa es una esperanza que tengo porque digo, bueno, tal vez las librerías o los libreros, los vendedores de libros, tengamos que hacernos más selectivos a la hora de comprar o de adquirir algún libro, ¿no? Pero la verdad es que a veces ve uno cosas tan buenas, tan interesantes, que uno los compra o los adquiere precisamente pensando en la posibilidad que se vayan a vender.
¿Cuál es el criterio para adquirir los ejemplares?
Bueno, pueden ser diferentes motivos, por el cual se adquiere un libro. Por ejemplo, puede ser comprado por autor, básicamente; cuando alguien me ofrece un lote de libros o un libro, depende la edición, el empastado, dónde fue impreso, si trae comentarios o algo así. Incluso si es interesante y que se pueda vender. Otra forma son amigos que se están deshaciendo de sus bibliotecas y a la vez aprovecho también para hablarles a mis clientes que pueda interesarles cierta o cual obra, también utilizo el intercambio.
¿La salida es lenta, de la venta de libros?
Sí, definitivamente es muy lenta. Pero uno tiene sus estrategias de venta, tenemos clientes que de años nos buscan, otros llegan por curiosear, y claro a veces hacemos promociones. la verdad es que yo creo que tenemos que modificar nuestro modo de venta.
Madrigal, la pregunta de siempre, ¿el libro tiende a desaparecer?
No creo que el libro tienda a desaparecer como tal físicamente, yo creo que es muy difícil. Es difícil, porque si no, no se seguirían imprimiendo tantos y tantos libros, acaba de terminar la venta de remate aquí el domingo pasado, y la verdad es que da gusto ver gente joven, con una pila de libros, tres, cuatro, diez libros, gente joven; que los compra, cuando menos los compran, que los lean, eso es otra cosa, pero cuando menos…
¿Qué temas se venden más en tu librería?
Yo me especialicé desde hace muchos años, en libros de secundaria, libros de texto, hasta universitarios. En aquellos años me iba muy bien, pero con el cambio de autoridades modificaron, se acabó el negocio de los libros de texto. Se puede decir; los temas que más se venden son: ciencias sociales, psicología, filosofía, literatura e historia…
¿Participas en ferias?
A veces sí, a la única feria que voy se hace aquí en noviembre, la feria de libro usado y antiguo. Y digo a veces porque no puedo participar fácilmente, tendría que cerrar la librería para salir a vender y a veces es difícil contactar gente que quiera trabajar.
¿Perteneces a alguna asociación de libreros?
Actualmente no. Estuve en una, incluso fui el presidente, pero se terminó mi periodo, por decirlo así, y salí de la asociación. Pero hay varias asociaciones. Hay, creo tres asociaciones de libreros en Guadalajara.
¿Has recibido apoyos gubernamentales, para exponer tus libros, para adquirirlos, para ofrecerlos, etcétera?
No sé si hay o existan apoyos como tal. Ahora para el remate de libros en el centro de Guadalajara, hubo una convocatoria, pero tenías que reunir varios requisitos que yo la verdad ni les eché un ojo, ya no estoy para eso. El único reconocimiento que pudiera tener o apoyo es el de mis clientes, que todo el tiempo me han favorecido. Simplemente en la pandemia, el gobierno no apoyó para nada.
Alguien me ha comentado también que ahora que voy a cumplir como Librería Búho Madrigal, como Búho, los 50 años, me dicen que por qué no voy al ayuntamiento y les digo que voy a cumplir tantos años y que una placa, etcétera, etcétera. Sí, sí, sí. Y yo, pues no, la verdad no creo, no creo, porque no me gusta ir ahí a solicitar algo, ¿no?, que, de plano, ¿para qué?, ¿no?, me va a decir qué quieres, que te haga un mariachi, que te haga un mole, ¿qué culpa tengo yo de tus 50 años? No, no, la verdad, no, eso va a ser algo para amigos, y porque yo les digo a mis clientes, que ya no son mis clientes, son amigos después de tantos años, yo los veo como amigos a todos.
¿Hay muchos libreros o librerías de segunda mano en la ciudad?
Yo creo que para el tamaño de la ciudad no somos tantos. Han llegado mucho librero de otro lado, pero seguimos siendo pocos para la cantidad de habitantes de la ciudad, creo que son pocas las librerías, claro, te vas a los tianguis y allí hay más gente.
¿Por la librería conoces mucha gente?
Sí claro, después de tantos años conozco gente muy interesante, desde amas de casa hasta doctores, historiadores, escritores tapatíos y demás. Este tipo de negocio se presta para eso y para más: charlas, tertulias y hasta discusiones.
¿Te acuerdas cuál fue el primer título que leíste?
La Última Noche del Titanic, y allí venía toda la historia de la tragedia, me apasionó, me atrapó también y lo leí como en una semana, de allí brinqué a la lectura del Marqués de Sade.
¿Uno de tus grandes retos como librero?
Ahorita mi reto es mantenerme vigente con los clientes, con mi negocio. Siempre fue mi reto tener buenos libros, era un reto para mí, para que mis clientes encontraran y se sintieran a gusto con mi negocio con buenos precios, sobre todo. Me da gusto cuando yo vendo un libro, aunque sea económico de 20, 30 pesos, porque sé que queda en buenas manos, o que gente que anda buscando cierta edición, una edición especial también, porque creo que sigo vigente y sigo haciendo hogares felices, o clientes felices en este caso, y si eso es lo que podría ser un reto para mí, mantenerme vigente en ese aspecto.
¿De cuál libro te desharías o de cuál te has arrepentido de hacerlo?
Que me arrepienta. Bueno, un libro que no me voy a deshacer nunca mente de él, como diría el gobernador aquel, Bebeto, es de una Biblia, una pequeña, y no porque sea Biblia, sino porque mi padre me la regaló cuando vivía, una de bolsillo de Nácar y Colunga, edición especial. Y de la que me pesó haberme desecho fue una obra del año de 1740, edición original, de Historia de la Nueva Galicia, de tres tomos, impresa en Guadalajara. La solté porque sabía que iba a quedar en buenas manos, que la iban a preservar más que yo, y la vendí.
Macario, gracias por abrirnos las puertas de tu trabajo y conocer de cerca este oficio tan noble de los libros.
Para nuestros amigos que gustan de la lectura los esperamos en Librería El Búho Madrigal, Calle Mariano Bárcena 77, centro de Guadalajara.




