Cicatrices de mi música II

Magazine

Manyus Her

Esta es la segunda entrega de una serie de cinco pequeños ensayos en los que Manyus Her relata su relación con la música y algunas bandas específicas pertenecientes a una etapa precisa de su vida. disfruten el viaje.

Manchester,1977

Después de ser parido en 1976 por la banda de punk rock The Buzzcocks, Devoto experimento lo básico, pero él quería más que solamente un orgasmo punkoso, así preparó al lado de John McGeoch, Barry Adamson quien lo había acompañado desde el principio y Dave Formula (1978) para dar vuelo a Magazine. Una banda de post punk con alas de acero, quienes se zambutieron en la frescura y lo tupido de las rítmicas que a su voluntad de poderío la hicieron gacha por los oídos fastidiados del punk rock, generaron los pilares del post punk y se treparon al vuelo ampliando sus posibilidades.

Esos auténticos sonidos de Magazine se retrasaron por 10 años en llegar a los oídos sordos de la ciudad (Guadalajara), en la quinta rata algún sábado de aburrimiento merodeada para encontrar sorpresas y miré con la atención y el asombro de un niño, un long play empolvado que nadie pelaba, pero igual de caro que el resto de los lps, me enfrenté a la vida real (real life de Magazine), sacaba mis ahorros del mes y lograba desempolvar  con una franela sucia mi quinta joya para llegar a mi cantón y en el viejo estéreo Hitachi, treparme al vuelo de Mr. Devoto y sus secuaces.

La rola de todos los tiempos se tatuó en mi lomo: Definitive Gaze, la toqué tantas veces que valió la pena el riesgo hacia lo desconocido, aunque vendrían más proyectiles del segundo álbum secondhand daylight una pieza que rompía el hielo o mejor dicho mi hielo, “permafrost” con tanta pasión que derretía el iceberg de las lujurias, no hay una rola que desperdicie el tiempo invertido en la Magazine, todo es redondo y cuadra con los estados de ánimo como los infortunios, según los pasos por la vida rota citadina de tan gastadas botas por pisar la melcocha de esta puta sociedad.

Mis años invertidos con la pocha de east LA dieron la acertada convivencia en toda la amplitud, desde las flores del romance hasta las flores del mal, los vodkas de Polonia (Chopin), Francia (Grey Goose), Rusia (Beluga) hasta caer a San Pedro con el oso negro, toda bebida se transmutó en amor con la exquisita poesía de Rilke y sus rosas venenosas. En toda escena siempre Magazine, arrullaba las tormentas del deseo que como perro infernal volvía a ladrar con rabia reclamando a sus presas retorcidas en las pieles de la venus fluyendo en el mar tormentoso de lujuria.

Cada capítulo del libro de los vodkas fue un poema erótico siempre acompañados del sonido de Magazine que Devoto recordaba a mi oído:

Thunder shook loose hail on the outhouse again
Today, I bumped into you again
I have no idea what you want
But there was something I meant to say

…

I will droug you and fuck you

La década se terminaba y empezaban los 90’s pero también alejaban las aves de mal agüero la caída de Magazine y todas sus virtudes, mientras surgía la formación de Luxuria por Howard Devoto y Noko comenzando con la suavidad poética bailable. Los amores llegarían en correspondencia y luego en físico, pero no se borraría jamás el registro de la Magazine con toda su prosperidad, tejiendo una línea cronológica desde la aparición de Howard con The Buzzcocks, Magazine, Luxuria, me marcaron líneas en la piel que como surcos trazaron mi vida en todas las décadas pero la herida más profunda quedó con la maquinaria de la Magazine y todas las vivencias entre alcoholes de Apollinare y las ráfagas sexuales desde Sade, Masoch, Bataille, Miller,Nin, hasta el sutil Navokov…  así el verso de Devoto se transformaba en el referente existencial de mi puerca miseria arrastrada al mar seco de las pasiones ardientes.