Sensibilidad, naturaleza y violetas
Entrevista

Ara Rip
Eduardo Lemus
Principalmente autodidacta, aprendió el oficio de las artes gráficas trabajando en talleres al margen de la formación academicista formal, desde muy pequeña dibujaba y por cuenta propia experimentó con la acuarela, la tinta china, el acrílico entre otros materiales y técnicas hasta llegar al óleo a la edad de 15 años, siendo desde entonces, esta técnica la que adoptara para su trabajo hasta el día de hoy.
Tapatía de origen, y poseedora de una extraordinaria sencillez, tan extraordinaria como su talento, Rosario Lazcano ha expuesto su obra de manera individual y colectiva en diversos foros y recintos en el país y en el extranjero.
Y es así, platicando con cierta añoranza a cerca de sus primeras exposiciones que da comienzo a la narración de su caminar por el mundo del arte:
—A las exposiciones individuales les tengo especial cariño. En primer lugar, porque creo que fueron espacios muy importantes, pese a que yo no tenía una trayectoria o un currículum, algo que luego las galerías piden para abrirte los espacios.
Por ejemplo, mi primera exposición fue en “Galería Uno” en Puerto Vallarta y de ahí me fui al “Museo Metropolitano” de Monterrey, al Museo Linares también en Nuevo León y bueno, fueron los primeros lugares y son para mi muy importantes y especiales por la relevancia que tienen.
La exposición en Puerto Vallarta fue en 2019, y en el Metropolitano no recuerdo exactamente el año, pero debe haber sido entre 2020 y 2021. Fue iniciando la pandemia, cuando estaban todos los lugares cerrados por esa razón, y justo el Museo Metropolitano en Monterrey lo volvieron a abrir con una exposición.
Lo padre fue que la exposición (de Vallarta) gustó, ahí expuse el primer cuadro que hice, y gustó tanto que me contactaron en Nuevo León y se la llevaron para allá.
La exposición, se llamaba Efemerópteros.
En el extranjero he participado en exposiciones colectivas, individualmente no, hemos estado en: Costa Rica, España, Estados Unidos, próximamente una de mis obras va a Barcelona y a Toulouse, va a ser una exposición itinerante y colectiva.
La pieza se llama “Mi búsqueda” —nos dice, señalando hacia lo alto de la pared frente a ella en donde cuelga un cuadro no grande, entre varios otros de diferentes dimensiones, en él que podemos apreciar el torso de una mujer sumergida tal vez en las aguas del mar, tal vez en un rio, sosteniendo un pequeño barco entre sus manos.
—es un formato pequeñito —comenta.
Y en la envoltura de su suave voz, el viaje continúa remontando la historia a sus primeros pasos, aun niña.
—Pintaba desde muy chiquita y para mí era como algo natural. Ni siquiera sabía que había una carrera, o que era una profesión, No lo sabía. Hasta el momento en que me invitan a exponer, empiezo a entrar al mundo del arte y entonces es cuando me entero de que yo tenía una carrera en artes plásticas y que hay pintores que buscan estas exhibiciones.
Pero eso fue mucho después de que empecé a pintar.
Antecedentes personales.
—No tengo antecedentes familiares dentro de esta actividad —continúa.
—Soy la oveja negra de mi familia. Cuando empecé a pintar con óleo a los 15 fue una etapa medio rebelde de adolescente, había mucho problema, incluso las cosas que quería pintar no le gustaban a mi familia, o de repente no les gustaba si se me acercaban pintores, por el estigma que hay de que los pintores son muy borrachos o marihuanos o cosas de esas.
—O sea que es mentira, ¿verdad?
—Sí. (risas)
¿El medio del arte es equitativo tanto para hombres como para mujeres?
—Creo que hasta la fecha existe un tema, tal vez no tanto en el sentido de que te den los espacios o la visibilidad, porque ya es muy diferente, ahorita hasta en redes tienes la visibilidad que tú deseas. Pero, sí hay otro tipo de temas como un tanto machistas, por ejemplo, si te dan un espacio, se llega a pensar que seguramente se está metiendo con fulanito, cosas así, se cuestiona tu moralidad también.
Pero eso es algo general, ¿no? Casi en cualquier medio pasa eso.
—Pues no sé, pero, se supone que en el medio del arte todos son muy open-mind, cultos, pues gente… (Diferente). que les gusta leer y creo que una persona que le gusta leer no debería tener esos prejuicios, ¿no? Pero sí sucede, desafortunadamente.
Es eso lo único que he notado, esa dificultad por el hecho de ser mujer.
¿Cómo ha influido tu entorno, el medio, tu historia personal, tu formación o tus raíces, en la evolución de tu trabajo?
—Mucho porque, por ejemplo, cuando decidí empezar a exponer y todo esto, me pidieron buscar algún estilo o una temática que me identifique, o la ruta que tomará tu trabajo. Y ese fue un ejercicio de introspección, de identificación personal, qué es lo que me gusta, lo que quiero expresar. Reconocerme a mí para poder exponerme también a las personas, porque es lo que uno hace, exponerse.
Entonces en ese sentido, sí es tanto el entorno como lo que vive uno consigo mismo lo que da forma a la obra.
Proceso creativo.
¿Si tuvieras que definir tu estilo, cuál sería?
—Pues si se trata de ser breve, yo lo llamaría realismo mágico, aunque también tiene mucho de surrealista. Realismo en cuestión de mis figuras, mis formas, mis personajes tienden a ser muy realistas, pero ya las escenas sí llevan mucho de surrealismo.
¿Cómo es normalmente el proceso de una obra? Porque haces incluso tus bastidores. ¿Cómo es de inicio a fin tu proceso?
—Pues soy una persona, un tanto obsesiva y metódica quizás. Eso que mencionas de los bastidores: no me gusta que me los hagan, porque de repente no me gusta el preparado.
O le veo un cabellito o una cosita y como que me da toc. Entonces opto por hacer mis propios lienzos, los dejo a mi gusto. Y por lo general alterno, descanso de una obra y me pongo a fondear, donde quiera que esté. Soy muy activa y disciplinada. Lo veo como un trabajo tal cual, como si fuera un trabajo de oficina. Mis ocho horas mínimo debo de estar en el estudio.
No me la llevo en la bohemia, la verdad no. Trato de ser disciplinada. Y para mis obras, de repente hago uno o varios bocetos.
A veces, tal vez, ya tengo una idea clara, pero cuando comienzo a hacer el boceto, lo paso mentalmente a físico, en grafito o alguna técnica así sencilla, y se me ocurren más cosas. Entonces como que va creciendo o se van añadiendo elementos.
¿Haces modificaciones en el transcurso?
—Incluso ya pintados, de repente digo, ya está. Y los dejo una semana o dos semanas, a veces hasta los volteo para dejar de verlos y despejar mi mente. Y cuando los vuelvo a ver digo, como que aquí le falta, o esto le quiero poner.
¿Te cuesta mucho terminar las obras?
—Eso depende mucho de la obra. Hay obras que pueden salir muy rápido, hasta en un día, porque también soy muy rápida al momento de pintar.
Y tanto pueden salir el mismo día, como me pueden llevar dos o tres meses, depende mucho de la obra. También de cómo la haya visualizado y qué tan complicado se me haga. Por ejemplo, ahorita estoy queriendo pintar agua y me di cuenta de que me cuesta trabajo pintar agua.
Entonces estoy ahí de aferrada, aunque me lleva poquito más tiempo, pero ahí ando batallando, esforzándome.
¿Prefieres ser muy detallista o seguir libremente tu proceso?
—La verdad es que también creo que es parte de mi personalidad, que tanto puedo ser muy metódica y obsesiva en algunas cosas, y de repente es como que me vale madre, así me gustó (y así queda), muy espontánea.
Entonces más bien hago caso a mi intuición.
¿Qué paleta de colores o texturas sientes que define mejor tu momento artístico actual?
—Pues uso una paleta de colores terciarios, pero sí tiendo a irme hacia los violetas…azules. Es algo quizás reciente, de hace un año, año y medio.
Porque en mi primera exhibición que fue en el 2019, era una paleta súper cálida, con muchas sombras, muchos sienas, y fue cambiando. La verdad no sé por qué, porque fue muy inconsciente. De repente los veo ahora y digo, ¡ay!, están morados.
¿Cuál es el papel que juega el arte, o cual es la responsabilidad del arte y del artista, en la sociedad actual?
—Mi obra es muy a favor de la naturaleza y el medioambiente.
Por la misma razón de que a mí me encantan los insectos, el bosque, la naturaleza en general, amo la naturaleza, la mayor parte de mi obra aborda eso. trato de concientizar a las personas del hecho de no tirar basura, que aprecien a un insecto, porque son geniales y aparte súper importantes para todo el ecosistema. El mensaje que trato de transmitir va por ese lado.
Cuando me invitan a participar en proyectos y cosas así, trato de que mi participación siga esa línea, mis ideales. Porque de repente hay expos o proyectos que no son muy afines a mis ideales, y opto por decir que no. Por ejemplo, actualmente, estoy en una exposición de barricas, organizada por Cultura Zapopan, por el gobierno. Y en exhibiciones que organiza el gobierno, de repente es un problema introducir los temas sociales, y aventé justo una crítica en apoyo hacia las madres buscadoras de los desaparecidos. La verdad pensaba que me iban a sacar, porque quizá no podemos exponer esto o algo así. Aunque fue algo sutil, pero siento que, por el tema, sí existía la posibilidad de que me sacaran. Pero realmente no, sigo ahí con mi proyecto y ya me mandaron al Estadio Acron, porque ahorita todo es mundial, todo es fútbol. Para esto hice incluso un reel, ahora que está de moda hacer este tipo de videos, y se los mandé, ahí explicaba el significado, tanto el proceso creativo como la idea que quería plasmar, y aun así les gustó, y está ahí en la exhibición, cosa que se me hizo padre la verdad.
Y pues creo que también hay que arriesgarse a pintar esos temas, y no estar pensando en no hacerlo porque no me vayan a invitar, o porque (tal vez) la gente no quiere ver esto. Creo que el trabajo del artista es justamente eso.
—Y no lo políticamente correcto.
—O pintar sólo cosas bonitas, hay un montón de pintores que pintan cosas bonitas y decorativas. Hay que también crear conciencia en las personas de las cosas malas que pasan en el país.
No todo es bonito, no todo es color y folclor. Hay muchas cosas que se deben tener presentes.
¿qué buscas provocar en el espectador?
—Creo que vivo queriendo alcanzar una utopía donde todos sean buenas personas y convivan sanamente con la naturaleza. Cosa que me queda claro que, está muy lejos de pasar. Pero sí me gustaría llegar a la gente por ese lado. Que entiendan que la naturaleza es parte de nosotros y no podemos estar separados, y tenemos que respetarla más, para poder existir más tiempo. O… ¿cómo decirlo?, más sano con uno mismo, con nuestro cuerpo, desde el aire que respiramos.
Ahorita estoy estudiando mucho la cuestión de los textiles, y hasta los pigmentos que usamos en la ropa no solo dañan el medio ambiente, también te los pones y tu piel los absorbe. Son cosas tan simples y complejas (a la vez), pero haciendo consciencia creo que ahí puede haber alguna solución.
¿En la interacción que tú tienes con las personas que ven tu obra, percibes que captan lo que quieres expresar?
—No todo, pero sí ha pasado en varias ocasiones que se sienten identificados con lo que yo quiero decir.
De hecho, yo pienso que a todos los artistas nos debe pasar eso. Hay personas que ven tu obra y como que no les transmite nada, pero hay personas a las que sí. Entonces vuelvo a lo mismo, no hay que pintar para agradar, simplemente pintar lo que uno quiere y habrá personas con las que sí hagas match.
¿En qué otros proyectos estás trabajando? ¿Alguno que te emocione más?
—Ahorita estoy trabajando con un colectivo de artistas (NOS arte colectivo) y de repente me encargo de la gestión, y esto es algo que también se me hace padre porque aprendo, aprendo esta cuestión que, de pronto a los artistas nos hace falta, saber gestionar nuestras propias exposiciones, buscar espacios, y todo esto se vuelve una comunidad, trabajar en colectivo está padrísimo. Esto es una de las cosas que estoy haciendo a la par de mis proyectos individuales, con ellos también es a veces una labor complicada, porque hay que buscar el tema, los artistas afines a estos temas, también esto de aprender de otros colegas me ha ayudado.
Ya en lo personal, estoy trabajando, como mencionaba, en una serie de crítica a la industria textil, apenas llevo dos obras, pero estoy en el proceso de estudiar esto que resulta impactante al ver todo el caos que se ocasiona por teñir una prenda o hacer una colección de ropa, hay mucho daño al medio ambiente. Estoy en ese proceso, asimilando, creo que soy una persona muy sensible en ese sentido y de repente hasta me deprimo, estoy viendo un documental, en donde se ve todo el daño que se ocasiona y me da pa’bajo.
Entonces creo que también deprimirse es parte de este proceso, desafortunadamente. Y es lo único en lo que trabajo por ahora, y participando en exhibiciones colectivas.
Formatos debe haber pocos que no hayas explorado ¿prefieres alguno en particular?
—Pues últimamente me llaman mucho los formatos grandes.
Creo que también mis estudios han ido de chico a grande porque de repente es como que, ¡ay!, ya no quepo, quiero pintar tres metros, cosas así. Y creo que he estado yendo hacia allá, aunque no pinto tampoco mucho esos formatos porque, también es complicado venderlos, no cualquiera mete una pieza de cuatro metros en su casa, pero sí me he ido más por ese lado.
Murales, me llaman mucho la atención, pero me he hecho muy ermitaña, estar en la calle ya no es una opción para mí. Sí, soy fan de los formatos grandes.
¿Hay alguna razón por la que pintes principalmente cuerpos femeninos?
—Pues creo que hay muchas, muchas razones por las que pinto mujeres.
Con respecto a que me gusta la naturaleza, siento que también el cuerpo de la mujer es en cierta medida, mágico, ya que puedes crear vida, claro, necesitas al hombre, pero el hecho de que se cree un ser vivo dentro de ti, de tu pancita, es como magia, muchos dicen que la magia no existe, pero la magia está en todos lados. Cualquier cosa que sea natural, para mí es mágica, hasta una planta, el hecho de crear vida. Creo que es una de las razones más importantes por las que pinto mujeres.
Otra razón es que, el cuerpo femenino es muy bonito, las curvas, las formas de una mujer me parecen muy atractivas.
Me gusta contratar modelos para posar, he pintado hombres un par de ocasiones, pero por el hecho de ser mujer, con hombres ha sido complicado porque tienden a tomarlo por otro lado.
Sí, se van por otro lado.
¿Buscas alcanzar algo específico, como un sueño?
—Creo que lo que más anhelo es nunca dejar de pintar, tener la solvencia económica para poder pintar, porque como artista independiente hay que pagar renta, mantener a mis dos chiquitos, es un tema, si quisiera ya no tener que preocuparme por esos gastos, tener mi estudio super genial y pintar, es lo único que quiero, pintar. Muchos sueñan con exponer en Nueva York o cosas así, yo no, nomás con que no deje de pintar soy feliz, independientemente de si logro éxito de otro tipo, o no, mi concepto de éxito es más personal, sólo pintar y ya.



